En medio de nuestras necesidades y desafíos diarios, es fundamental anclarnos en la verdad inmutable de la Palabra de Dios: Él es nuestro Proveedor.

Este devocional enfatiza y recuerda que ninguna necesidad toma por sorpresa a nuestro Padre celestial.

Basados en la Palabra de Dios y sus maravillosas promesas, descubriremos la certeza de que nuestro Señor suplirá todo lo que necesitemos.

Su provisión es la demostración de Su fidelidad inagotable y Su amor paternal.

“Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús.” (Fil 4:19, NVI)

Tu necesidad no sorprende a Dios, en Cristo Jesús tenemos gloriosas riquezas a nuestro alcance.

Toda necesidad es provista de acuerdo a esas riquezas.

Cristo fue quien siendo rico, se hizo pobre, por amor a nosotros.

“Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que aunque era rico, por causa de ustedes se hizo pobre, para que mediante su pobreza ustedes llegaran a ser ricos.” (2Co 8:9)

Su pobreza se traduce en nuestra riqueza; nuestro Señor desea que seamos prosperados en todo sentido.

Muchas personas actúan como huérfanos espirituales y olvidan que tienen un Padre Celestial.

Antes de darle a conocer nuestra necesidad Él ya sabe que es lo que necesitamos.

“No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.” (Mat 6:8, NVI)

Aferremonos hoy a esa promesa.

Él sabe que la necesidad está tocando tu puerta. El Señor percibe tu necesidad.

Él Es Nuestro Proveedor.

La oración transmite al corazón de Dios cada una de nuestras necesidades.

“Les digo que, aunque no se levante a darle pan por ser amigo suyo, sí se levantará por su impertinencia y le dará cuanto necesite.” (Luc 11:8, NVI)

Jesús dio este ejemplo al respecto de la oración, si tu petición a Dios es impertinente, Él suplirá todo lo que necesites.

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El enfoque central de este ejemplo de la oración es que Él concederá todo aquello que es necesidad para nuestra vida.

Nada en toda la creación se preocupa, excepto los seres humanos. Todo lo demás confía en el Creador para que se haga cargo de sus necesidades.

“Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?” (Mat 6:26)

Los animales y las plantas reciben lo que necesitan por la provisión de Dios.

Nosotros valemos más que las aves del cielo. La diferencia es que ellos confían en la provisión divina.

Confiemos en la provisión de Dios, descansemos en sus promesas. Creamos que Él cuida de nosotros como un padre a un hijo.

“Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.” (Mat 6:33)

Nada de lo que necesites te hará falta.

Busquemos primero el reino de Dios y su justicia, todo lo demás vendrá por añadidura.

Toda aquella persona que cree y teme al Señor no le hace falta nada de lo que necesita.

“Este pobre clamó, y el SEÑOR le oyó, y lo salvó de todas sus angustias. El ángel del SEÑOR acampa alrededor de los que le temen, y los rescata. Probad y ved que el SEÑOR es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugia! Temed al SEÑOR, vosotros sus santos, pues nada les falta a aquellos que le temen.” (Sal 34:6-9, LBLA)


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