Jacob estaba enfrentando un tiempo difícil, algo en su pasado le persigue. Tenía algo pendiente que “enfrentar” antes de volver a su casa.
Cuando El Pasado Nos Persigue.
A causa de tomar la bendición de su hermano Esau, Jacob tenía una amenaza. Su hermano había prometido matarlo.
“Esaú, pues, guardó rencor a Jacob a causa de la bendición con que su padre lo había bendecido; y Esaú se dijo: Los días de luto por mi padre están cerca; entonces mataré a mi hermano Jacob.” (Gen 27:41, LBLA)
Todos tenemos un pasado, una historia que contar, algunos mucho más complicado que otros; pero todos en algún momento ese pasado nos persigue.
A causa de esa amenaza Jacob tiene que huir a la tierra de su tío Labán.
Por más de veinte años trabajó en esa tierra. El Señor lo prosperó todo ese tiempo.
El Pasado Me Persigue.
Llegó el tiempo del cumplimiento de la promesa del Señor. Pero debía de enfrentar a su hermano Esaú.
Jacob debía de enfrentar ese pasado, la cuenta pendiente con su hermano.
“indigno soy de toda misericordia y de toda la fidelidad que has mostrado a tu siervo; pues con sólo mi cayado crucé este Jordán, y ahora he llegado a tener dos campamentos. Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque yo le tengo miedo, no sea que venga y me hiera a mí y a las madres con los hijos. Y tú dijiste: “De cierto te haré prosperar, y haré tu descendencia como la arena del mar que no se puede contar por su gran cantidad.””(Gen 32:10-12, LBLA)
La promesa de regresar a casa estaba en marcha. Jacob junto con su familia estaban camino a Canaán.
La oración de Jacob nos enseña la manera de enfrentar el pasado.
Jacob No Tenía Nada.
Lo primero que Jacob menciona es la condición con la que empezó el camino.
No tenía nada más que un cayado.
Reconozcamos nuestra condición delante del Señor. Somos Indignos.
No merecemos esa inmensa misericordia y fidelidad mostrada a nosotros.
No teníamos nada, todo lo que tenemos es por obra de Dios.
Nuestro Protector.
Él es quien puede librarnos de todos nuestros temores.
Librarnos de nuestras batallas. Él es quien nos libra del pasado que nos persigue.
Es el único que protege a nuestra familia.
Nuestro auxilio viene de Jehová quien hizo los cielos y la tierra.
Viva En La Promesa Del Señor.
Jacob se aferró a la promesa del Señor, caminaba sobre esa Palabra recibida.
El Señor le había prometido hacerlo próspero y darle una descendencia numerosa.
Jacob actuó basándose en la Palabra recibida. Como parte de su estrategia, envió un presente para apaciguar a Esaú, un acto de fe en la promesa.
“El presente pasó, pues, delante de él, y él durmió aquella noche en el campamento.” (Gen 32:21, LBLA)
Cara A Cara Con Dios.
Hubo un encuentro necesario cara a cara con Dios. Jacob se enfrentó con su realidad.
Para saldar las cuentas pendientes debemos cambiar nuestra identidad.
“Jacob se quedó solo, y un hombre luchó con él hasta rayar el alba.” (Gen 32:24, LBLA)
En ese encuentro Jacob pasó de ser un “suplantador” a el príncipe que prevalece con Dios.
Su nombre ahora es Israel, un cambio en su identidad. Ya no es mas un engañador, estafador o suplantador.
Con esa bendición puede presentarse delante de su hermano y arreglar las diferencias.
Adoptemos nuestra verdadera identidad en Cristo, somos nuevas criaturas. Todo es hecho nuevo.
Enfrentemos los temores del pasado con nuestra nueva identidad.
El Señor Jesucristo nos ha dado la victoria. Camine a su promesa seguro y confiado en la obra de Cristo.
Camine con fe, abrazado de la misericordia y fidelidad de Dios.
Si desea ponerse en contacto con nosotros, llene el formulario de Contacto o escríbanos un correo electrónico a: info@mensajesdepaz.com

